¡Lo que es la vida! Qué fugaz el Carnaval, feliz oasis. Hoy miércoles de ceniza, entierro de la sardina y después la Cuaresma, triunfante dirían unos, y otros muchos, triste.
¡Qué honroso cortejo habéis acompañado a esta triste sardina! La sardina de los tristes destinos. Se fue de este mundo, sardina vieja, muy vieja, que nos señala el fin de sí misma y de tantas otras cosas dignas del castigo del olvido.
Con el trágico semblante alegre venís. Lloran las plañideras. Se nos ha ido esta raspa vestida de plata, toda escamas.
Termina el Carnaval y se van con él las diversiones, la opulencia y los desenfrenos. Tiene gracia, tiene gracia, en Carnaval todo pasa. Días de broma y de fiesta.
Don Carnal se retira, pero estará en plaza mayor. Esperará otro año, sigiloso, la nueva venida. Abundante y feliz. El Arcipreste de Hita, lo vio así:
Estaba don Carnal ricamente instalado
en mesa bien provista, sobre opulento estrado;
los juglares, ante él, cual señor venerado;
de todos los manjares estaba bien colmado.
Llega Doña Cuaresma, la recta señora, el genio de la contención y del ayuno. Pero algún
resquicio nos quedará, dentro del orden, para seguir en las chanzas de la alegría. Burlemos de vez
en cuando a Doña Cuaresma, con mucha broma, buen comer, buen beber y buen ligar. Aunque mañana
volvamos temprano, serenos y laboriosos al rutinario ritmo del invierno.
Getafe despide su Carnaval
enterrando el pasado y a la antigua sardina, podrida por el tiempo. Sus cenizas llenarán el aire de
miércoles. El fuego que da luz y calor a los hombres también es símbolo de regeneración, de
inspiración en la tarea que tenemos encomendada.
Ha llegado el día. No lo demoremos. La sardina, entre amarillenta y cana de antigua que
estaba, ya hedía. Descanse en paz la sardina que enterramos entre todos democráticamente.
Que paséis todos muy buena
noche, aprovechando las últimas horas de las Carnestolendas, y que el año que viene volvamos por
estas calles y plazas celebrando un nuevo Carnaval. La nueva vida, la nueva época. El porvenir
venturoso, alegre y lleno de futuro. ¡Viva el futuro y olvidemos la sardina enterrada!
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