Aunque pueda parecer un término muy utilizado, nunca me cansaré en reivindicar para nuestra ciudad la importancia y el significado que se deriva del que ahora nos toca vivir con intensidad. Lo Navideño siempre evoca un tiempo de esperanza, de amistad y de pensar en que las cosas pueden cambiar. Es el tiempo para el deseo y la ilusión. Y además, estas fechas nos trasladan, generalmente, a la infancia, haciéndonos mirar más atentamente, si cabe, a nuestros pequeños y pequeñas, sin los cuales, muchas de las cosas que hacemos o decidimos como adultos, carecerían de sentido.
Por esta razón, es la infancia la que más va a disfrutar con un programa navideño cargado de actos
tradicionales. En una ciudad como la nuestra, en la que la interculturalidad es una de las señas de
identidad, también estas fechas servirán de punto de encuentro para los miles de inmigrantes que
celebrarán unas fiestas que son universales y, tienen prácticamente el mismo significado para
todos. La postal no será completa, si todos nosotros no somos capaces de creer en ellas y hacer que
los que nos rodean hagan lo mismo. Estas fiestas acaparan el protagonismo del año que finaliza y
dan paso a otro nuevo, en el que como siempre depositamos todas nuestras esperanzas y anhelos. Sólo
nos resta disfrutar del programa navideño y pensar que lo que está por venir, nos cambiará la vida.
Es un deseo que esperamos que se cumpla.
Pedro Castro