CONCILIACIÓN DE LA VIDA PERSONAL, LABORAL Y FAMILIAR
Tradicionalmente, los hombres se han ocupado del trabajo productivo (espacio público) y las
mujeres de las tareas reproductivas y de cuidado (espacio privado). A pesar de que la
realización unas y otras actividades es imprescindible para el funcionamiento social, las
relacionadas con el espacio público y productivo (mayoritariamente realizadas por varones) han
gozado de gran poder y prestigio social, mientras que las desempeñadas históricamente por las
mujeres (crianza, cuidado de personas enfermas, comida, limpieza…) se han visto despojadas de todo
reconocimiento.
La Delegación de Mujer e Igualdad, consciente de que la falta de igualdad entre mujeres y
hombres se enraíza en este desigual reparto histórico de tareas, espacio y poder y,
partiendo del firme convencimiento de que el cambio de mentalidades y la acción cotidiana de todas
las personas es una herramienta fundamental en el camino hacia la igualdad,
trabaja desde hace años de forma prioritaria por la conciliación de la vida personal,
laboral y familiar.
En este sentido,
las acciones que se desarrollan son: